La alegría de contar
La contada de hoy la he disfrutado especialmente. En parte porque era en el Paraninfo de la Facultad de Filología, que es el primer sitio en el que escuché cuentos contados por narradores orales y caí fascinado por su magia. En parte porque esa Facultad me está tan llena de recuerdos, casi todos buenos. En parte por el público, tan colaborador y tan dispuesto. Y en parte por esa parte del público que conoces, o que no conoces y se te acercan y te dicen que te han escuchado un montón de veces y te dan las gracias por los buenos momentos que han pasado. Y es una alegría que haya venido Q, al que invité de refilón, y que D se haya pasado acompañado de su novia que nunca había escuchado cuentos y que los hayan disfrutado, y que Ch también se haya animado a venir, sin previo aviso y bien acompañado, y P que dijo que vendría y ha venido (aunque hay otro P que lo iba a intentar, pero no lo ha conseguido). Y es una alegría que ese otro P, al que diste clase hace ya seis años y que se ha convertido en médico en este tiempo, haya decidido acercarse y haber podido recordar tantos buenos momentos, y alguno malo, que a mí se me había olvidado, pero a él no y ha sido una forma de sacarse esa espina. Y por supuesto C, L y V, a quienes diste clase hace tres años y son de tu última promoción de Valdebernardo. Ha quedado una cerveza pendiente. Y también R, que no se pierde ni una, por muy tarde que se acueste el día anterior.
Y para acabar bien la noche la cena con F, con V y con S en una fantástica pizzería de Aluche.
Me encanta escuchar cuentos y me encanta todavía más contarlos. Y disfrutarlos.
Q dijo
Fue estupendo en varias categorías.
Me alegró el refilón: lo que no consigan las redes sociales...
3 Marzo 2012 | 11:07 AM