Corrigiendo
Habitualmente, tardo poco en corregir los exámenes. En dos o tres días, cuando no al día siguiente, los entrego. Pero no siempre es así. Y en los últimos exámenes no está siendo así, desde luego. No sé si son las pocas ganas, no sé si el miedo a los disgustos, no sé si las otras muchas cosas.
Mañana hace una semana que hice un examen que todavía no he corregido. Hacía mucho tiempo que no tardaba tanto. De hecho, no creo que mañana los tenga, a no ser que Faetón haga de las suyas. Pero para tranquilizar a los alumnos no hay nada como decirles que por cada día de clase que pase después de una semana sin haberles corregido el examen les subo 0,25 puntos. De pronto ya no te insisten para tener ayer su nota. De pronto les da igual que tardes un mes. Quizá eso sea lo que busque mi subconsciente: mejorar resultados que intuyo maluchos. Un día de estos tendré la respuesta.
Y lo peor es que hoy he tenido otros dos exámenes. ¿Quién me mandaría a mí?
Daniel Dimas dijo
El panorama al que veo que te enfrentas no es precisamente de lo más adecuado para tu motivación personal, piensa en que a pesar de la existencia de alumnos con malos resultados hay otros que tratan de obtener la mejor nota (No se da el caso en mi persona) pero por lo menos aprobar. ¿Necesitas que vaya servidor para concienciar al alumnado? Soy un buen ejemplo o al menos eso creo. Y sí... sigo leyendo tu blog.
14 Febrero 2012 | 11:04 PM