Nuevos idiomas
Ayer estuve en el concierto dirigido por Zubin Metha. A ratos me sorprendió, a ratos me gustó, a ratos me desconcertó... y a ratos me adormeció. El concierto lo componían dos obras, como ya dije ayer. La primera era contemporánea, de unos 23 minutos de duración, me gustó más de lo que esperaba, quizá porque me habían avisado de que era música difícil y después no me lo pareció tanto. La sinfonía de Bruckner duró ochenta minutos y he de reconocer que en muchos no estuve a la altura.
En definitiva, salí con la sensación de que había estado escuchando un idioma distinto, que apenas conozco y que me encantaría conocer. Y una vez más me he dado cuenta de que muchos problemas nos vienen por la falta de vocabulario.