Exámenes corregidos
He tardado más de lo habitual en corregir el examen que hice el viernes de la semana pasada. Aquel en el que les había dejado utilizar la chuleta y les había puesto frases que ya habíamos corregido. Y he tardado porque soy un cobarde, porque prefería no saber, porque era mejor creer que se había producido el milagro... Pero al final los he corregido. Y es cierto que, de los catorce, hay dos o tres que no llegan al 2, pero también es cierto que ha aprobado más gente que nunca y que unos cinco han estado por encima del 7. Otros han aprobado un examen por primera vez en mucho tiempo o se han quedado a las puertas.
Pero no pienso dejar así el asunto. Cada día, después de explicar lo que toca, les pongo a hacer algunos deberes, mientras en una mesa aparte, me pongo con cada uno pare irle explicando sus fallos y sus errores con la esperanza de que en un examen parecido, hecho por sorpresa cualquier día, consigan mejorar su nota.