Un lector de libros
Tal y como anunciaba ayer, los Reyes se han portado mejor que yo y me han traído, entre otras cosas, un lector de libros. El primer problema es el nombre: hay quien lo llama libro digital, pero ese es el nombre que se suele aplicar a los libros escritos en formato digital, o quien se pone inglés y lo llama e-book, pero eso sigue siendo el archivo de El Quijote, por ejemplo. El nombre inglés del cacharro es e-reader, pero he probado a decir que me habían regalado un e-reader a varias personas que ya tenían uno y no sabían a qué me refería (tal vez mi pronunciación sigue dejando mucho que desear a pesar del curso de inglés que estoy haciendo en el instituto). Me imagino que la traducción al castellano será un "lector de libros" o, más concretamente, un "lector electrónico de libros". Pero eso también es ambiguo, porque yo me considero lector de libros, aunque no electrónico, y no he sido yo lo regalado.
Hace unos quince días creo que aún me oponía al e-reader (soy incapaz de oponerme a un "lector de libros"), pero luego he pensado que probablemente el primer tipo que vio que los libros en lugar de desenrollarse tenían hojas cosidas auguró que aquello no tenía ningún futuro. Igual que debió de haber más de uno que le dijo al bueno de Gutenberg que su invento era ingenioso, pero que la gente siempre preferiría un buen manuscrito.
No seré yo quien lance anatemas contra los amantes de los libros de toda la vida, entre los que todavía me encuentro, pero tampoco seré yo quien se oponga a los nuevos formatos.
Y aquí lo dejo, que me voy a e-leer.

somozas dijo
Mi amor por los libros data de la más tierna infancia .Es un "amor infantil" que no ha variado en esencia con el paso del tiempo , cada día estoy más enamorada y lo amo con todo mi corazón.
Se fragua en una librería que hacía esquina en la calle x, propiedad de xy, y me ha acompañado desde el siglo pasado hasta hoy.
Leería en ayunas y aunque soy muy golosa sustituiría los dulces por unos versos memorables de Pablo Neruda o aquellos que leo en los minutos libres que me deja el día con la insensatez de don Quijote devorando libros de caballería a todas horas.
En parte, esta CRISIS se debe a que la gente lee poco. La democracia ,está cediendo paso a la tecnocracia.
El político medio es un hombre ágrafo que habla de oídas, como antes de Homero, de la llegada del alfabeto y la escritura. La hechura de líderes como Churchill, capaz de ganar el Nobel de Literatura con sus ‘Memorias’, es impensable en la fauna política de la Europa de ‘Merkozy’.
Pero, desgraciadamente, toda la capacidad de almacenamiento que pueda permitirnos un "ebook" o el flamante iPad póstumo de Steve Jobs no logra erradicar la idea de la inabarcable biblioteca de babel con libros tangibles. El libro es un fetiche, una obra de diseño, de artesanía, un soporte insustituible. Saramago decía que era impensable leer poesía en un ordenador, por cuya pantalla resbalaran las lágrimas del usuario emocionado.
Veo tambien ventajas en los libros electrónicos como la ligereza y la gran capacidad de almacenamiento , pero también hay pegas como la necesidad de manejar unos conocimientos informáticos mínimos o el corto repertorio de libros electrónicos en español.
Cualquiera le dice a su abuelo que se ponga el mp4, cuando está encantado con su radio de toda la vida.
Eduardo , aún estas a tiempo de cambiar tu regalo por unos cuantos libros .......
Bueno , no quiero estropear tu "juguetito" , te veo muy ilusionado , pero me da la sensación que seguiras prefiriendo pasar hojas o en este caso y nunca mejor dicho "pasar página".
Y como hoy va de libros , felicitar a Don Álvaro Pombo , ganador del Premio Nadal de este año por su obra " El temblor del Héroe" .
7 Enero 2012 | 09:54 AM