La chica perfecta
Una de las actividades que suelo incluir a lo largo de la evaluación es que cada alumno tiene que salir a la pizarra a recitar de memoria una poesía de al menos 14 versos. En general, no les hace mucha gracia y les da "muchísimo palo" salir, pero creo que una vez que lo consiguen se sientan y se sienten la mar de contentos. La actitud del público suele ser muy respetuosa y para que no se desborde el entusiasmo hemos quedado en que al final de la poesía aplaudimos como los sordos: agitando las manos al lado de la cabeza, sin necesidad de molestar a las clases vecinas.
El otro día le tocaba recitar a R y me preguntó si podía recitar una poesía suya, en lugar de la de algún autor conocido. Eché un vistazo a los primeros versos y le di el visto bueno. Como se titulaba "La chica perfecta" le pregunté, en broma, a quién se la había dedicado y me contestó que a P, que estaba allí mismo en clase y que no sabía dónde meterse.
Cuando terminó el recitado fue inevitable el aplauso sonoro y en más de unos ojos se asomaban unas lagrimillas de emoción. C me insistió en que esto lo tenía que contar en el blog, que era un día muy bonito y que había que recordarlo (y ya de paso me preguntó cuándo pensaba actualizarlo, que ya estaba bien).
Le pedí a R la poesía y aquí la reproduzco:
LA CHICA PERFECTA
Cuando por un mal momento
en la vida pasaba
y cuando todas las noches
llorar a mí me tocaba,
después de Ética
en un día muy normal,
me topé con una chica
que era guapilla y tal,
me dijo unas palabras
y aunque le respondí con ironía: "¡qué lista!",
ella para mí había sido
un amor a primera vista.
Le decía cosas bonitas,
frases sin igual,
parecía la chica perfecta
aquella que acababa de encontrar.
Entonces, yo me declaré
y ella me aceptó
y juntos comenzamos
una hermosa relación llena de amor.
Todo iba de maravilla,
era la mujer ideal
y yo sentía por ella
algo muy especial.
Un día nos miramos a los ojos
y nos dijimos: "te amo
y quiero pasar
el resto de mi vida a tu lado":
Todo era perfecto
en mi mundo, yo era el dueño,
pero entonces, tragedia, me caí de la cama
y desperté: tan sólo había sido un sueño.
Me levanté desesperado
cogí el móvil y nada, luego miré a la pared:
había una fecha enmarcada
veintiocho del nueve de dos mil diez.
Entonces salté y grité de la alegría
pues mi sueño era realidad,
por fin había encontrado a la chica perfecta
cuyo nombre es Pilar.
Dos días después, le tocó el turno de recitar a P, que también me trajo su propia poesía y que tuvo que hacer de tripas corazón para salir a la pizarra, pero al final, como siempre, el amor es más fuerte que el tonto temor al ridículo:
HISTORIA DE DOS
Estuve mucho tiempo
sin creer en el amor
odiando a las personas
que rompieron mi corazón.
Fue conocerte a ti
y mi vida llenaste de ilusión
por eso conseguir que todos los días sonrías
será mi única misión.
No puedo describir
todo lo que siento por ti,
solo sé que me enamoré
desde el primer día en que te vi.
Lo nuestro es infinito,
lo nuestro no tiene final,
tú eres mi chico perfecto
y yo tu chica ideal.
Ratos felices hemos pasado,
también otros hemos llorado,
pero no me importa,
siempre que tú estés a mi lado.
No habrá razones
para que esto muera,
este amor tiene tendencias
a lo infinito,
está bilndado contra el miedo,
el engaño y el olvido.
Son muchas las personas
que no quieren que esté
a tu lado,
pero yo por esto he apostado.
Si algún día te vas,
que eso el tiempo lo dirá,
aquí siempre como amiga me tendrás.
Todo este amor
siempre lo recordaré
porque tú eres mi chico especial
ese que siempre soñé.
Y ya aquí acabo
porque Eduardo me pidió catorce versos,
sólo quiero que entiendas
que lo que siento por ti es inmenso.
Carlos E dijo
El amor es ciego y los versos libres. Muy bonito, si señor.
6 Diciembre 2010 | 01:29 PM