Bella y durmiente
El otro día un amigo me dio las bases de un concurso de microrrelatos que organiza SM (http://www.microrrelatos-sms.com) y entré en la página, me llegó la inspiración (empiezo a preocuparme, porque últimamente sólo me viene la inspiración para escribir cuando veo que la cosa puede acabar en euros) y escribí mi cuento. El microrrelato no puede superar los 160 caracteres y tiene que empezar por la frase: "No quedaban libros" (que no se incluye entre el número de caracteres).
Uno de los problemas del concurso, que a otros les parecerá una ventaja, es que primero los usuarios registrados votan los microrrelatos que más les gusten, pudiendo votar sólo una vez cada relato, y después el jurado elige entre los veinte más votados. Lo que se traduce en que si no tienes mil amigos dispuestos a votarte tu microrrelato dormirá en el limbo de las historias perdidas. Y he de reconocer que mi primera tentación fue empezar a decir a todos mis amigos que se pusiesen a votar mi relato... pero eso me ha parecido tan ridículo y me ha dado tanta vergüenza que al final he decidido poner aquí el relato, ya que estaba escrito, entre otras cosas porque me he dado cuenta de que hace siglos que no incluyo ningún cuento en el blog.
Y llegados a este punto me da no sé qué poner el relato, mucho más corto que toda esta prolija introducción, y uno se puede estar esperando el microrrelato del siglo, pero es que a mí me pasa lo que a Mastropiero, que "toda vez que compuso obras por encargo, su resultado fueron obras mediocres e inexpresivas, por el contrario, cuando solo obedeció a su inspiración, no escribió absolutamente nada". Pues nada, aquí va:
No quedaban libros... y para reinventarlos, tú y yo nos llenamos de risas y de mil aventuras y, sobre todo, de besos, de muchos besos para despertar a tanta letra, bella y durmiente.
Carlos Escribano dijo
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9 Febrero 2010 | 11:16 PM