Sin cobertura
Como ya anuncié, he estado una semana de campamento, bastante desconectado del mundo. El lugar habitado más cercano era Boniches, un pueblo de la serranía de Cuenca, a unos 20 minutos del campamento por pista forestal. Las instalaciones del campamento también eran de lo más escueto: una casa con la cocina, una habitación y una sala de estar, un comedor al aire libre con mesas de cemento, una campa para poner las tiendas, un pequeño prado lleno de cardos y dos simulacros de portería, un manantial y el río Cabriel no en su mejor momento, pero suficiente para un refrescante baño matutino. Por las noches una luna de lo más llena y unas cuantas estrellas.
Por supuesto no había corriente eléctrica y tampoco cobertura. Y hemos vivido como si siguiésemos en pleno siglo XX. Tanto es así que en el viaje de vuelta, entre los mensajes retrasados que me empezaron a llegar al móvil, descubrí con sorpresa que dos días antes había vuelto a ser tío por decimonovena vez (los tres últimos han llegado en apenas veinte días). Así que el viernes, antes de salir para otro destino, tuve bautizo triple. Mis cuñadas se quejan de que sigo sin escribir poesías, pero es que este ritmo no hay Musa que lo aguante. De todas formas cualquier día me pongo al día. Casi prometido.
Pau dijo
Wow! Cada vez que paso por aquí la familia aumenta. Tendré que llamar al pamplonica para que me ponga al día.
Felicidades :-)
Un saludo,
Pau
13 Julio 2009 | 09:37 AM