Soy un personaje de ficción
La vida es cuento y los cuentos son vida y a veces se entremezclan tanto una y otros que uno ya no sabe muy bien de qué parte de la historia está, si fuera o dentro.
El otro día un amigo me envío un correo preguntándome si conocía un cuento titulado El ladrón de tinta y me ponía el enlace de la página web (http://escribeya.com/Historias/el-ladron-de-tinta-24933).
Fui al cuento y empecé a leerlo con la curiosidad de saber qué es lo que tendría que había llamado la atención de mi amigo... Cuando llegué al segundo párrafo el corazón me dio un brinco y tuve que leerlo tres o cuatro veces para cerciorarme de que mis ojos no me engañaban. El segundo párrafo, que constaba de tan solo una línea, decía:
A Eduardo Ares se le había acabado el cuento a la hora de contar.
Lo primero que pensé es que el cuento lo había escrito alguien que me conocía y había decidido convertirme en personaje de ficción, pero leyendo el resto del cuento, me pareció que no iba tan dirigido a mí como creía en un principio, aunque algunas coincidencias eran cuando menos sorprendentes.
El cuento estaba publicado por Momo en un foro de escritores y sobre la marcha me di de alta en ese foro con el nombre de Lupus (por el lobo de Caperucita, con el que me siento especialmente identificado) para hacer un comentario al cuento:
Momo, un amigo me ha enviado este cuento y me ha resultado muy divertido, pero también me ha dejado preocupado. ¿Nos conocemos? Me llamo Eduardo Ares y me dedico a contar cuentos como Narrador Oral Escénico y la verdad es que uno siempre teme el momento en el que se le acabe la imaginación.
En el fondo esperaba que detrás de Momo se escondiese alguien conocido, por eso me sorprendió todavía más la respuesta:
Eduardo Ares ¡qué susto me has dado!. No, no te conozco, el nombre vino él solito a mi cabeza ¿no será que te has escapado del cuento?. Ahora, en serio, te agradezco el comentario y te envío un saludo.
Después Momo me envío un mensaje a mi cuenta recién creada, intentando despejar sus propias dudas, porque tenía también el convencimiento de que aquello era una broma:
Perdona, Lupus, pero ¿en serio te llamas Eduardo Ares? Si es verdad lo que dices me parece una magnífica coincidencia, sobre todo porque narras cuentos. Fíjate que he pensado que algún amigo se había colado en Escribe Ya y me estaba dando una pista, porque el nombre que has elegido, Lupus, también es cercano a mí. Ya he preguntado y me han dicho que no. Por eso me tomo la libertad de preguntártelo a ti. Te envío un saludo y no te sientas obligado a contestarme, pero si lo haces me quitarás la curiosidad.
Le contesté que efectivamente, me llamo Eduardo Ares y le pregunté cómo se le había ocurrido el nombre del personaje, porque puestos a elegir un nombre, no sé, yo siempre tiendo más a Antonio Sánchez o algo así, y me explicó que puso lo de Ares por el programa de Internet y que Eduardo se le vino a la cabeza y le pareció que quedaba bien... Esta última explicación, afortunadamente, es demasiado prosaica. Y digo "afortunadamente" porque reduce todo a una divertida casualidad: he de reconocer que lo de que a Eduardo Ares se le acabase el cuento a la hora de contar no me hacía ni pizca de gracia y que me estaba empezando a entrar cierto complejo de Augusto, el protagonista de Niebla.

Alfonso dijo
Eduardo,
leyendo esto me pregunto si no serás tú "Momo" y "Lupus" a la vez, y te intercambias divertidos y curiosos correos contigo mismo inventándote una rocambolesca historia de casualidades. Estás reinventando a Jorge Luis Borges. ¿De verdad es verdad?
12 Mayo 2008 | 01:03 PM