Qué difícil es todo... a veces
El problema de no quedarse quieto y tratar de moverse es que a veces hay poco espacio y uno va pisando sin querer distintos callos aquí y allá...
Me explico: estas últimas semanas me he embarcado en un par de gestiones que han estado a punto de hacerme naufragar el ánimo porque te vas dando cuenta de que lo que a ti te parece una cosa sencilla, fácil y lógica es en realidad un bosque laberíntico en el que puedes acabar perdido para siempre.
La primera gestión consistió en intentar conseguir el polideportivo que tenemos en frente del instituto para echar partidos de Fútbol 7 con los alumnos un día a la semana. Ni en el instituto ni en el polideportivo me pusieron pegas, pero papel aquí, papel allá, sello de aquí, sello de allá, explicación aquí a éste, explicación aquí al otro, gestión allí con aquél, gestión allí con el otro... Y entre tanto ir y venir de un lado para el otro pues he acabado algo mareado y molestando aquí y quizá allí a más de uno: afortunadamente es gente comprensiva y creo que entienden que mis pisotones son debidos a la ceguera, no a la mala voluntad. Ayer tuvimos el primer partido con una afluencia excesiva de alumnos.
La otra gestión está todavía a medio camino, pero pienso llegar hasta el final. El año pasado E. me contó que iba algunos días a visitar a los enfermos del Centro de Esclerosis Múltiple que hay en Valdebernardo (por lo visto el único centro de esas características en España) y me pareció que sería buena idea organizar un grupo solidario con alumnos del instituto, de forma que una tarde al mes nos acercásemos allí para hacer un rato de compañía a los enfermos, sacarles a pasear o echar una mano en lo que hiciese falta.
Después de plantear la idea en mi tutoría y contar con la aprobación y el deseo de colaborar de varios alumnos (parte que me parecía la más complicada, pero resultó que estaban encantados con la idea), me acerqué al centro para contarles nuestro proyecto...
Tras un rato de espera me atendió muy amablemente un trabajador social que, aunque estaba encantado con la idea, me hizo ver que no iba a ser todo tan fácil: en el centro no se contaba por principio con voluntariado, había personal contratado para atender a los enfermos, el centro es de la Comunidad de Madrid y está gestionado por una empresa privada, habría que hablar con la Conserjería de Sanidad, él le hablaría al director, pero... De poco sirvió que yo tratase de explicarle que no pretendíamos sustituir a nadie, ni quitar ningún puesto de trabajo, que nuestra única intención era acercarnos una hora al mes y hacer un rato de compañía a los enfermos, que no pretendía "ayudarles" en la gestión del centro, sino que lo que quería es que los alumnos descubriesen de cerca una realidad que normalmente desconocen y que fuesen capaces de dedicar algo de su tiempo a los demás, porque estoy seguro de que serán ellos los verdaderamente beneficiados de esa experiencia...
Le di mi teléfono y estoy esperando su llamada. Me temo que no llegará, aunque también me temía que no me iba a llegar la del polideportivo y llegó (bueno, más que llegar, fui yo a por ella, porque volví a pasarme para preguntar...). De todas formas, espero que no consigan desanimarnos y tengo la esperanza de que en diciembre podamos tener un pequeño festival navideño en el Salón de Actos del centro (¡cómo me gustaría representar allí El Pirata Timoteo!).
Keep walking dijo
No te desamines Eduardo! tienen muy buena pinta todas las iniciativas que nos cuentas (sobretodo la visita al Centro de Esclerosis) Ójala te llamen!! Ya nos irás contando.
PD- Por cierto, felicidades a tus padres por su aniversario!!
19 Noviembre 2007 | 10:12 AM