Nuevas caras
Después de un mes viviendo como si todavía estuviese en pleno siglo veinte, vuelvo de nuevo a mi rinconcito de la red. Mi idea era seguir con el relato del Camino (que creo que no interesa mucho, pero que me sirve para no devanarme los sesos escribiendo algo nuevo y para volver a recorrer yo ese camino), pero esta mañana he vuelto a pasarme por el Instituto y no puedo por menos que reseñarlo, no porque haya ocurrido nada especial, sino porque ha tenido el encanto de la vuelta a la cotidianidad, pero con todas las caras mucho más sonrientes, incluso las de los alumnos que venían a examinarse.
Mis exámenes son mañana, pero a casi todos los que he preguntado hoy sobre cómo les habían salido los exámenes me han puesto una cara de "qué te voy a contar que tú no sepas" que me hace temerme lo peor. Eso sí, por lo menos tenían la delicadeza de decirme que el de lengua sí que lo tienen preparado. Y uno se queda más tranquilo...
También ha sido momento de reencuentro con compañeros, con la intensidad que da saber que algunos pasado mañana dejarán de ser compañeros, aunque no dejarán de ser amigos. Da rabia y pena que se vayan, porque prácticamente todos los que empezamos aquí el año pasado queríamos repetir. Y hemos llegado a la conclusión de que alguien se ha ido de la lengua, porque hasta ahora este Instituto no estaba muy bien considerado y la gente no lo quería ver ni en pintura. Sospechamos de los camareros del bar donde vamos a tomar unas cervezas los viernes: seguro que tienen algún cuñado, profesor de instituto, al que le han dicho: "el instituto no sé qué tal estará, pero desde luego los profes se lo pasan en grande". Claro, que lo mismo la culpa la tengo yo por escribir aquí este tipo de cosas.
Hoy ya ha aparecido alguna que otra cara nueva: "Yo Fulanito, de Historia", "Pues yo Menganito, de Lengua, encantado"... y haciendo cuentas esta escena se repetirá casi veinte veces a lo largo de los próximos días y uno desea sinceramente que tanto cambio no suponga a su vez una transformación en el ambiente que tuvimos el año pasado y prepara, por si las moscas, sus mejores sonrisas.
Y entre charlas, risas, cafés, bromas, cervezas y coca-colas nos han dado más de las tres y media en nuestro lugar habitual de reunión para estos casos. Y así, entre nosotros, muy bajito para no herir susceptibilidades, decíamos que qué cortas habían sido las vacaciones y hacíamos reflexiones profundas sobre la fugacidad del tiempo...
Y tan fugaz: mañana otra vez corrigiendo.

poedia dijo
Qué bien, ya vamos estando todos de vuelta... Que tengas suerte y los exámenes estén medianamente decentes. Bienvenido. Termina de contar lo del Camino, siempre es interesante ver cómo lo cuenta un peregrino... y me estaba gustando.
4 Septiembre 2007 | 01:02 AM