Libros de literatura juvenil que me apasionaron
Hablaba en la entrada anterior de incluir una lista de recomendaciones de libros juveniles y pensaba buscarla por ahí y colgar la que me pareciese interesante, pero al final he optado por poner la lista de los libros que leí en mi infancia y adolescencia y recuerdo que me gustaron.
Por desgracia, de muchos de ellos he olvidado el autor o incluso el título, pero iré desperdigando por aquí y por allá los que se me vayan ocurriendo sobre la marcha.
Creo recordar que el primer libro que me leí y me enganchó fue Los hijos del capitán Grant, que me regaló tal vez mi abuela por mi cumpleaños (no sé qué cumpleaños, pongamos el décimo): el libro pertenecía a una colección de adaptaciones y después me ha dado rabia pensar que parte de lo que leí en mi infancia no eran obras auténticas, sino adaptadas, aunque quizá gracias a que eran adaptadas las leí y me enganché a la lectura: enfermedad de la que afortunadamente todavía no me he curado. La colección se llamaba "nuevo auriga" y de esa colección también recuerdo con cariño El último mohicano, Flecha negra...
También recuerdo una colección de literatura juvenil, si no me equivoco de Austral, que incluía títulos como Los batautos hacen batautadas, Doneval, Historias de la Tía Tula,... y Aventuras de "La mano negra", de esa misma colección, que era un libro en el que a cada historia le acompañaba un dibujo que escondía la pista que daba la clave para resolver el misterio que investigaban los jóvenes integrantes de "La mano negra".
Por supuesto guardan un puesto de honor en mi memoria Los libros de los tres investigadores, de Alfred Hitckoch, que incluían historias de intriga y misterio: una, cuyo título no recuerdo, tuve que dejarla de leer durante un tiempo vivamente impresionado por una de las ilustraciones en las que un tío con cara de loco y empuñando un cuchillo amenazaba a los pobres investigadores. Y junto a los de Los tres investigadores, me vienen a la cabeza los libros de Los cinco, de Edith Blyton, cuyas aventuras reconstruía después con los "cliKs" de playmobil.
Leí muchos libros de Elige tu propia aventura, colección que no sé si ha desaparecido ya, pero que te permitía ir eligiendo entre distintas opciones y acudiendo a páginas diferentes de modo que la historia no siempre acababa bien.
Quizá fue un poco más adelante cuando disfruté leyendo El pequeño Nicolás y sus distintas aventuras, de Sempè y Goscînny (no sé si los acentos de los nombres de los autores son ésos). Otro gran descubrimiento fue Roald Dhal: Matilda, El Gran Gigante Bonachón, Las brujas y, un poco más adelante, Relatos de lo inesperado.
Libros que siempre que los recuerdo me arrancan una sonrisa son Fray Perico y su borrico, El Pampinoplas, El pirata Garrapata...
Otros libros, más poéticos y más tiernos, fueron Mi planta de naranja-lima de J.M. Vasconcelos, o Bambi, de Federico Saltén, muy distinto a lo que uno se espera condicionado por Disney (lo mismo me pasó con Pinocho, de Collodi, y con Peter Pan de James Barrie).
Sin lugar a dudas disfruté también de algún clásico como La isla del Tesoro y El Doctor Jekill y Mr. Hyde, de Stevenson, o los de H.G. Wells, El hombre invisible, La máquina del tiempo, La guerra de los mundos.
De mi adolescencia, Jack London fue uno de los autores más leídos y queridos: La quimera del oro, conjunto de historias breves sobre los buscadores de oro en Alaska, La llamada de lo salvaje, Colmillo Blanco, El lobo de mar... Después, otros cuentos suyos de los mares del sur acabaron por decepcionarme. Ray Bradbury también me deslumbró con sus Crónicas marcianas, apasionante libros de relatos imprevisibles e ingeniosos, El vino del estío, memoria del último verano de un adolescente antes de convertirse en adulto, Farenheit 451, La feria de las tinieblas..., pero me agotó con algunos otros libros.
En el terreno de libros fantásticos, uno de mis mayores descubrimientos fue Alexander Lloyd, con sus Crónicas de Prydain, que incluye El libro de los tres, El caldero mágico y otros cuantos libros más. Llegué a él bastante antes que a Tolkien (El señor de los anillos me lo leí ya siendo universitario y me apasionó, a pesar de que lo empecé con unos cuantos prejuicios). También en literatura fantástica me sorprendió Un mago de Terramar, de Ursula K. Leguin, cuyas continuaciones me gustaron menos. Las crónicas de Narnia, de Lewis, por su parte, tuvieron su momento, mucho antes de que llegasen al cine. Con el que todavía no he empezado y de momento quiero esperar a que se le pase tanta fama es con Harry Potter (una de mis manías es no leer los libros que lee todo el mundo porque están de moda, aunque luego muchos de esos libros me los he leído y me han encantado).
Siguiendo con la lista, sin ningún orden concreto, recuerdo con gusto La guerra de los botones de no me acuerdo quién y Rebeldes de H. S. Hinton y La aparición del eterno femenino de Álvaro Pombo y Las aventuras de Hucklberry Finn de Mark Twain y Los ojos de Amy, de Richard Kennedy y...
Bueno, de momento vale como aperitivo que es la hora de la comida y me está entrando hambre.
Lillo dijo
¿Puede que no descubrieras al gran autor alemán (ya fallecido) Michael Ende? Te recomiendo sin duda sus dos clásicos "La historia interminable" y "Momo". Dos obras maestras llenas de imaginación. Sin duda, mi favorito de pequeño (cuando aún no había descubierto a Tolkien). Y, para los más pequeños (9 o 10 años), "Jim Botón y Lucas el maquinista", también del mismo autor, un libro muy divertido.
5 Julio 2007 | 09:03 PM