El comentario de texto en las oposiciones de lengua y literatura
Ha pasado mes y medio desde que supe que aprobé las oposiciones y elegí instituto. Pero había dejado pendiente contar aquí mi experiencia como opositor por si le vale a algún valiente que quiera intentarlo. Desde luego hay que convencerse de que es posible, hay que armarse de paciencia y valor y hay que tener también algo de suerte.
El ejercicio de comentario de texto se hace el primer día y tienes para realizarlo tres horas y media. En otro lugar de este blog puse qué textos cayeron en Madrid y qué preguntas se hicieron.
Las tres preguntas aparecían al principio:
1.- Resumen del contenido y estructura de cada uno de los textos.
2.- Comentario y análisis de carácter general de cada uno de los textos haciendo referencia a los diferentes niveles del texto (pragmático, semántico, morfosintáctico o fonológico) en función de su relevancia para el significado general del mismo.
3.- Valoración crítica de cada uno de los textos.
Ante estas preguntas cabe la duda de si es mejor comentar los textos por separado o agrupar las respuestas y fragmentar el comentario.
Parece más lógico hacer el comentario global de un texto y luego pasar al otro. Por si las moscas yo puse un párrafo introductorio aclarando lo que iba a hacer.
Dentro de cada comentario seguía el orden de las preguntas: resumen, contenido, análisis general y valoración crítica, diciendo cuándo empezaba una parte y acababa otra con alguna referencia indirecta.
En el resumen creo recordar que no puse en ningún momento lo de "este texto trata de...", sino que empecé directamente con una sinopsis del texto.
La pregunta a la que me parece que hay que dedicarle más tiempo es la segunda, pero no hay que tratar de ser exhaustivos, porque es imposible. Es bueno tener siempre a la vista el reloj y pensar que para cada texto hay una hora.
Antes de empezar a contestar me leí unas cuantas veces el texto, hice mis anotaciones, mis subrayados, mis ideas... y cuando tenía en la cabeza lo que quería hacer, empezaba a escribir.
En el primer texto, como era una poesía, seguí un orden lineal, explicando los recursos retóricos a medida que iban apareciendo y destacando los puntos más significativos.
En el segundo texto, el narrativo, intenté hacer el comentario por apartados: el morfológico, el sintáctico, el semántico..., diferenciando la parte dialogada de la parte descriptiva.
En el tercer texto iba bastante pegado de hora y las anotaciones previas fueron más caóticas. Me lancé a hacer un comentario pragmático, analizando cómo el autor hacía continuas referencias de forma indirecta a sucesos de la vida política actual. Cuando faltaba poco tiempo para acabar el examen y todavía no había hecho la valoración crítica seguí diciendo lo que estaba diciendo antes, pero advirtiendo que había cambiado de sección.
Arriesgué y puse el nombre de los autores tanto en el primer texto como en el segundo. Acerté, pero no sé qué habría pasado si me hubiese equivocado.
De todas formas, creo que se valora que esté bien redactado, que se ofrezcan distintos tipos de comentarios, que uno no se ciña a un esquema demasiado fijo... Claro que todo esto son suposiciones, porque no sé realmente lo que valora el tribunal, lo que sí sé (y creo que ya lo anoté por aquí) es que después de leer el examen el tribunal me felicitó por los comentarios. Esto no lo digo para echarme flores, sino para animar: del examen salí contento, pero los días siguientes empecé a ver mil cosas que durante el examen no había visto, a acordarme de muchos detalles que había dejado de comentar... Sin embargo, creo que el tribunal no pide la perfección (por lo menos el que a mí me tocó, al que estaré eternamente agradecido), sino que uno sea capaz de extraer del texto las ideas principales, la estructura, los recursos de los que se ha valido el autor...
Para prepararme este examen me había leído unos cuantos libros de cómo se comenta un texto literario, desde el famosos de Lázaro Carreter hasta uno que había salido en el 2005. Me ayudó mucho un libro publicado por la Universidad de Barcelona con comentarios de varios profesores universitarios a distintos textos (gracias a eso, entre otras cosas, saqué que el segundo texto era de El Jarama) o la colección de Castalia con textos comentados dirigida por Alarcos. También saqué cosas de la página de Iberletras, que ofrece comentarios de oposiciones anteriores y de alguna otra página que ya no recuerdo, así como de algún libro perdido de la biblioteca.
Me temo que esta entrada ha sido bastante ladrillo, y que tiene poco que ver con aquello de que la vida es cuento, pero confío en que le pueda orientar a alguien. De todas formas, en esta línea ya es absurdo disculparse, porque a los que la entrada les pareció un tostón desde el principio no han llegado hasta aquí. Yo, desde luego, he llegado con muy pocas ganas.

angel-de-la-guarda dijo
No es un ladrillo, es la transmión oral de aquello que tu has vivido yque has plasmado en la infinidad de internet con la esperanza de que le sirva a alguien en un futuro no muy lejano...
Me gusta la frase de "la vida es cuento" y dan ganas de terminarla con un " y los cuentos, cuentos con...", aunque me imagino que no sere el primero que te lo diga...
Espero con impaciencia tu respuesta, pues a pesar de que no te conozco, me gusta tu forma de ver las cosas (si es que las narras tal y como son).
Un abrazo.
Salud y Buena Caza...
14 Mayo 2008 | 05:56 PM