La Coctelera

LA VIDA ES CUENTO

Categoría: la vida misma

27 Mayo 2012

Seis años

El 27 de mayo de 2006 escribí mi primera entrada en este blog. Hoy por tanto, como dice R, es mi sexto "cumpleblog" y como siempre que hago una entrada conmemorativa, soy incapaz de sustraerme a las estadísticas: seis años, 390 entradas (391, si contamos esta), 1354 comentarios, 222.175 páginas visitadas (la mayoría de las veces porque probablemente buscaban otra cosa, aunque 22.576 visitantes han vuelto, me imagino que también por error)... Incluso si buscas "la vida es cuento" en Google, aun sin comillas, aparece como el primero de 55.300.000 resultados (por lo menos, en mi ordenador, pero eso debe de ser porque Google sabe que es mío y que me encanta darme importancia)... Sin embargo, he de reconocer que las estadísticas nunca dicen mucho y que no he conseguido el propósito principal por el que cree el blog: que Spielverg lo llevara al cine y yo me forrara.
De todas formas, sé que he salido ganando: hay unos pocos valientes (tres de los que yo tenga constancia) que han sido capaces de leerse el blog de principio a fin, a pesar de que, como dice Pepe, "Es como un disco: tres temas que te enganchan y muchos para rellenar"; hay otros cuantos que, cada vez que me ven, me dicen que no lo deje; algunos más que me ven y no me dicen nada; otros que no me ven y comentan cuanto pueden y unos cuantos más que ni me ven, ni me comentan, pero a quienes les gusta pasarse por aquí de vez en cuando y que me conocen mejor de lo que me imagino,.. Y no sé por qué, tengo la sensación de que debo haber escrito algunas entradas calcadas a esta en situaciones semejantes y que esta es una de esas para rellenar, pero no quería dejar pasar el día sin dar las gracias a cuantos os pasáis y leéis y os pasáis y comentáis y también a los que pasáis de comentar.
Lo dicho, gracias, y nos seguimos leyendo.

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9 Mayo 2012

Carta en el buzón

Regresaba a casa y al llegar al portal abrí maquinalmente el buzón para sacar las consabidas cartas del banco y los folletos publicitarios condenados a desaparecer sin una triste mirada, salvo para descubrir la errata implacable. Y de pronto, entre tanta carta anodina e innecesaria, asomó un sobre en el que estaban escritos mi nombre y mi dirección con letra que conozco bien... Y no sé si fue más grande la alegría o la sorpresa. Después, ya en casa, fui desechando el resto de cartas y guardando la de P para el final, a pesar de que era la que más ganas tenía de abrir. Como niño que teme quitar el envoltorio al caramelo porque eso es empezar a acabarlo.
La letra de P la conozco bien porque llevamos muchos años de amistad sazonados con cartas que algunas veces han rozado la epístola. Cartas siempre sorpresivas, como tres zetas en una misma frase. Si nos hubiésemos conocido hace poco nos "whatsappearíamos" o nos escribiríamos en cualquier muro virtual, pero compartimos clase y pupitre en el siglo pasado, cuando era más fácil salvar las distancias con cartas manuscritas. Y desde hace más de veinticinco años, cada agosto por su cumpleaños, cada octubre por el mío y cada Navidad por Navidad, esperamos cartas que siempre llegan con retraso y no siempre por culpa de Correos. Por eso me sorprendió la del otro día, porque no es ni verano, ni octubre o noviembre, ni Navidad, ni quedaba ninguna pendiente. Pero allí estaba, como tantas otras veces. Ingeniosa como siempre. Certera y divertida. Y personal, porque no ha sido escrita con ningún "copia-pega", porque es irrepetible, porque ocupará su lugar en el cajón de cartas recibidas que siguen desafiando modas y tiempo. Y estará allí para releerla cualquier otro día y llenar el alma de aromas de recuerdos y momentos y risas compartidas. Y el tiempo seguirá avanzando, y las nuevas tecnologías sorprendiéndote, pero siempre tendrás la certeza de que otro día cualquiera, sin venir a cuento, puedes abrir el buzón y encontrarte una carta manuscrita.

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23 Abril 2012

Día del libro

Lo sé, soy profesor de Lengua y se supone que hoy debo estar contentísimo, haber regalado un millón de libros y haber hecho un montón de actividades de animación a la lectura. Después, para concluir el día, tengo que escribir una entrada en el blog (que vuelve a los guadianas de antaño) ponderando las inefables ventajas de la lectura y los libros... Pero he de reconocer que caí ayer por la noche en la cuenta de que hoy se celebraba el día del libro y me ha pillado tan a traspié que ni siquiera he recordado en clase la sabida anécdota de que Cervantes y Shakespeare murieron en la misma fecha, pero en distintos días. Y en lugar de eso me he dedicado a pedir a determinados alumnos azulgranas calma con un significativo gesto de manos. Lamentable. Lo siento mucho, etcétera.

Y no es que esté en contra de celebrar el día del libro, faltaría más, es que uno no está siempre inspirado. Y para más INRI, le he echado un ojo a las listas de libros más vendidos y no me he leído ninguno... Es más, la mayoría ni me sonaban. Y eso, en lugar de preocuparme, me ha producido una secreta alegría con la excusa de ya se ve que no soy de los que se leen lo que lee todo el mundo. Y, a pesar de todo, me gusta leer:

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16 Abril 2012

Se acabaron las vacaciones

Me estaba empezando a plantear si, al igual que he sido capaz de escribir noventa días seguidos, sería capaz de estar otros noventa sin escribir, pero me han empezado a llegar por distintos medios mensajes amenazantes e hirientes que me han obligado a poner de nuevo manos al teclado.

Las vacaciones laborales se me acabaron el martes pasado, pero las blogales me han durado hasta hoy porque es mucho más fácil la cuesta abajo. Curioso asunto el de las vacaciones, siempre más cortas para quien las disfruta que para quien las ve desde fuera. El martes o miércoles de la Semana Santa me encontré con J cuando se dirigía a su trabajo y se sintió en la obligación de echarme en cara lo bien que vivimos los profesores y demás tópicos que requiere la ocasión. Uno ya está acostumbrado a tanto rejón malinencionado, hecho con sorna y sin maldad, provocado no tanto por el hecho de que yo tenga unas vacaciones largas, como por el hecho de que el otro no las puede disfrutar. Pero a veces, cuando me pisan demasiadas veces el mismo callo, sale el Federer que llevo dentro y respondo con un revés del tipo: "si tan buenas te parecen mis vacaciones no sé por qué no te presentas a la oposición este año y te dedicas a la enseñanza". Eso sí, si se decidiese a opositar, cosa que dudo, tendría que advertirle que si se mete en educación solo por unas buenas vacaciones, acabará añorando más pronto que tarde el tranquio trabajo en frente de un ordenador que no padecerá nunca el apasionante virus de la adolescencia. Además, si siguiese empeñado en la oposición, le recordaría que en realidad no son tantas vacaciones, que esos días no me los pagan, que mi sueldo no se corresponde con el de un funcionario de tipo A, que es lo que soy, sino que cobro bastante menos que cualquier otro funcionario que se dedique a menesteres distintos de los educativos.

Vaya, creo que se me ha vuelto a calentar la tecla más de la cuenta. Si yo lo único que quería decir es que se han terminado mis vacaciones blogueras, pero ya no me comprometo al ritmo diario al que estaba sometiendo a los lectores, porque de vez en cuando necesitan un respiro.

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30 Marzo 2012

Vacaciones

Después de noventa días seguidos escribiendo en el blog creo que ha llegado el momento de que nos tomemos unas vacaciones, antes de que esto muera por inanición con entradas alfabéticas y renqueantes.

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29 Marzo 2012

Ben-Hur

Llega un momento en la vida en el que hay que ver Ben-Hur por primera vez. Y ese día es hoy.

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28 Marzo 2012

j

JM ha sido precisamente el causante de esta "j" y aquí se queda que hay pocas palabras bonitas que empiecen por "j" o por lo menos, las que se me ocurren ahora mismo no son precisamente bonitas.

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27 Marzo 2012

Y llegamos al 383

Mi idea era celebrar la entrada 400, pero ya está bien de dedicarse a los números redondos y como el 383 me ha parecido un buen número (y como con el ritmo infernal que llevo de entradas no se me ocurría nada mejor de lo que hablar) he decidido hablarlo por todo lo alto (es curioso, quería haber escrito "celebrarlo" y cuando he releído la entrada para evitar la errata que siempre se cuela me he encontrado con "hablarlo" y me parece que "hablarlo" es una forma de "celebrarlo", así que así se queda). Muchas de las entradas son cortas, algunas excesivamente cortas, pero también las hay de tamaño medio o incluso considerable. Y da cierto vértigo pensar que ya has escrito unas 300 páginas... y más vértigo todavía saber que hay gente que las ha aguantado. 383.000.000 de gracias.

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Madrid, España
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Me llamo Eduardo y en junio de 2006 aprobé las oposiciones de secundaria de Lengua Castellana y Literatura en Madrid. También cuento cuentos como narrador oral escénico, porque creo que el ser humano tiene una necesidad innata de comunicarse y de contar y compartir con los demás.

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